Seguimos estando en cuarentena. Las competencias que tenía pensadas durante el año se cancelaron. Los picos de entrenamiento pasaron a ser entrenamientos suaves y constantes con el único objetivo de mantenerme en forma.
Viernes por la tarde. Primer día del mes. Me encuentro en casa de mi novia comiendo con ella. De pronto veo que llega un mensaje a mi celular. Era mi hermano invitándome a un reto el cual consistía en correr 500km durante el mes. Mi primera reacción fue preguntarme a mí mismo ¿será en parejas? ¿entre todos? Pensé en los picos de entrenamiento que tuve meses antes de competir en mi primer Ultra y recordé que el máximo número de kilómetros que llegué a correr fueron 270km. Un par de segundos después le contesté “Jalo”. Fue en ese momento cuando, una vez más, el motivo de mis entrenamientos cambió. Esta vez se adaptó a correr y distribuir kilómetros a lo largo de la semana de la mejor forma para cumplir con la distancia requerida de 16km promedio por día, pero al mismo tiempo evitar lesiones.
Así fue como comencé el reto de correr 500km al mes.
1er día del mes: Antes de que mi hermano me invitara a participar en el reto junto con amigos de su equipo, había salido a correr 11km en la mañana. Al menos no empecé con cero kilómetros y pude sumar desde el primer día.
2do día del mes: Al ser sábado, supuse que era una buena idea ir a la montaña a correr 21km. A fin de cuentas era similar a lo que había hecho en semanas anteriores. Pero en realidad fue una mala decisión. Esos 21km se sintieron como 30. Mis piernas terminaron agotadas y no estaba muy bien hidratado. Concluí que, al menos durante el tiempo que durara el reto, tenía que enfocarme en correr únicamente en calle para evitar tantos desniveles y que fuera un poco más sencillo sumar kilómetros.

1ra semana del mes: Decidí estructurar mi plan de entrenamiento para cumplir con los 500km. Para ello, lo más lógico sonaba llegar a 250km a mediados de mes y, para eso, tenía que correr más o menos 100km por semana. Con esto en mente, decidí que podía correr 16km de martes a jueves, 30km los sábados y 20km los domingos. Con esto me acercaba bastante a mi meta.
Debo decir que la primera semana fue bastante agradable. Salí a correr múltiples veces en la mañana. El problema es que hay demasiado desnivel cerca de mi casa. Las únicas rutas para cubrir kilómetros incluían demasiadas subidas y bajadas, pero eso no me detuvo.

De pronto llegó el fin de semana. Tenía que correr 30km el sábado y 20km el domingo. Sonaba a algo bastante alcanzable.
El sábado corrí los 30km. Todo iba excelente. Llegué más lejos de lo que pensé para cubrir tanta distancia, y aún así antes de llegar a mi casa tuve que dar un par de vueltas a la cerrada para cumplir con todos los kilómetros. Me empecé a sentir mal en el kilómetro 25 debido a tanto cansancio acumulado de los días anteriores. De cualquier forma, terminé y me sentí bien.
El problema fue que al día siguiente me tocaron otros 20km. Estaba muy cansado y, más que eso, perdí todas las ganas que tenías de salir a correr. Se volvió algo obligatorio en lugar de algo que disfrutaba. Corrí los 20km que se me hicieron más sencillos de lo que había pensado, pero de cualquier manera terminé bastante cansado.

La semana terminó e iba bien en el ranking del reto. Me encontraba peleando por el segundo lugar con un amigo de mi hermano. El 1er lugar lo tenía él, ya que se inventó un reto personal el cual consistía en correr un medio maratón diario. (Spoiler alert. Ganó el reto).
2da semana del mes: Comencé la semana descansando. Regresé a utilizar mi Polar y mis Tens para recuperarme de las corridas. Estos son métodos que utilizo los cuales me han ayudado mucho anteriormente a recuperarme o a prevenir lesiones.

Todo iba en orden la segunda semana. Me estaba preparando para sumar los kilómetros necesarios durante cada día y para cerrar la semana con otros 50km y llegar a la mitad del reto.
Pero hubo un ligero contratiempo.
Desde hace varios meses había estado buscando un equipo de correr y un coach con la finalidad de entrenarme correctamente para mi próximo Ultra. En las últimas semanas encontré a “Endurance MX”, equipo de atletas guiado por Frank, entrenador oficial de Garmin. Justo un par de semanas antes había quedado de pagarle en la quincena para empezar mi entrenamiento formal en junio. De esta forma igual tenía oportunidad de cumplir con mi reto de los 500km. Al pagar, inmediatamente recibí mi plan personalizado de entrenamiento. Todo se veía excelente, mas evidentemente no empataba con mi reto de correr como loco. Tuve a bien preguntarle si podía terminar ese reto y comenzar en junio. Su respuesta fue tan neutra y acertada que me hizo reevaluar lo que estaba haciendo. Simplemente me hizo recordar que mi objetivo principal como corredor NO es correr 500km en un mes “porque sí”. Mi objetivo principal, por el cual estoy dispuesto a seguir invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo, es terminar mi primer ultra maratón de 100km. Al mencionar esto, pensé: “¿Cuál es el punto de no hacerle caso al coach que, por voluntad propia, estoy pagando para mejorar?”.
Fue así que decidí abandonar el reto de los 500kms.
Debo decir que acepto que fue la mejor decisión, sin embargo, me hubiera gustado intentar terminar el reto. Lo bueno de la situación fue que mi plan de entrenamiento con Frank es mucho más relajado (al menos las primeras semanas). Esto con la finalidad de que él pueda conocerme y conocer cómo reaccionar mi cuerpo al momento de hacer ejercicio. Es por eso que mis sesiones de correr se redujeron a 5km promedio por sesión y a cambiar 3 días a la semana de correr por rutinas de fuerza, las cuales he disfrutado bastante. A final de cuentas, terminé sumando únicamente 250km durante el mes, pero descansé mucho y tuve la oportunidad de recuperar fuerza, ya que hace varios meses no hacía rutinas y sólo corría.
¿ C Ó M O E N T R E N A R ?
Hay una frase muy famosa de Eliud Kipchoge:
“100% of me is nothing compared to 1% of the entire team”
La primera vez que escuché eso fue viendo el documental de “Breaking 2” hace más de un año. A partir de ese momento supe que debía dejar de entrenar sólo y que debía encontrar un equipo y un buen coach para lograr mis metas.
El año pasado entrené solo, basándome en cuanta información lograba recopilar de distintas fuentes. Logré crear buenas bases, e incluso me sentí muy bien preparado durante y al finalizar el Ultra, más no fue suficiente.
Por más que toda la información del mundo esté disponible, es muy complicado entrenar sin un guía. Todos nuestros planes deben de tener pies y cabeza. Si queremos conquistar nuevos retos, debemos por empezar desde cero y hacer las cosas bien.




















