El Reto de los 500 Kilómetros

Seguimos estando en cuarentena. Las competencias que tenía pensadas durante el año se cancelaron. Los picos de entrenamiento pasaron a ser entrenamientos suaves y constantes con el único objetivo de mantenerme en forma.

Viernes por la tarde. Primer día del mes. Me encuentro en casa de mi novia comiendo con ella. De pronto veo que llega un mensaje a mi celular. Era mi hermano invitándome a un reto el cual consistía en correr 500km durante el mes. Mi primera reacción fue preguntarme a mí mismo ¿será en parejas? ¿entre todos? Pensé en los picos de entrenamiento que tuve meses antes de competir en mi primer Ultra y recordé que el máximo número de kilómetros que llegué a correr fueron 270km. Un par de segundos después le contesté “Jalo”. Fue en ese momento cuando, una vez más, el motivo de mis entrenamientos cambió. Esta vez se adaptó a correr y distribuir kilómetros a lo largo de la semana de la mejor forma para cumplir con la distancia requerida de 16km promedio por día, pero al mismo tiempo evitar lesiones.

Así fue como comencé el reto de correr 500km al mes.

1er día del mes: Antes de que mi hermano me invitara a participar en el reto junto con amigos de su equipo, había salido a correr 11km en la mañana. Al menos no empecé con cero kilómetros y pude sumar desde el primer día.

2do día del mes: Al ser sábado, supuse que era una buena idea ir a la montaña a correr 21km. A fin de cuentas era similar a lo que había hecho en semanas anteriores. Pero en realidad fue una mala decisión. Esos 21km se sintieron como 30. Mis piernas terminaron agotadas y no estaba muy bien hidratado. Concluí que, al menos durante el tiempo que durara el reto, tenía que enfocarme en correr únicamente en calle para evitar tantos desniveles y que fuera un poco más sencillo sumar kilómetros.

Ingenuo yo. Corriendo en la montaña sin saber lo que me esperaba el resto del mes.

1ra semana del mes: Decidí estructurar mi plan de entrenamiento para cumplir con los 500km. Para ello, lo más lógico sonaba llegar a 250km a mediados de mes y, para eso, tenía que correr más o menos 100km por semana. Con esto en mente, decidí que podía correr 16km de martes a jueves, 30km los sábados y 20km los domingos. Con esto me acercaba bastante a mi meta.

Debo decir que la primera semana fue bastante agradable. Salí a correr múltiples veces en la mañana. El problema es que hay demasiado desnivel cerca de mi casa. Las únicas rutas para cubrir kilómetros incluían demasiadas subidas y bajadas, pero eso no me detuvo.

¿Qué tal mi foto a media subida? Me pareció que se podía ver bien.

De pronto llegó el fin de semana. Tenía que correr 30km el sábado y 20km el domingo. Sonaba a algo bastante alcanzable.

El sábado corrí los 30km. Todo iba excelente. Llegué más lejos de lo que pensé para cubrir tanta distancia, y aún así antes de llegar a mi casa tuve que dar un par de vueltas a la cerrada para cumplir con todos los kilómetros. Me empecé a sentir mal en el kilómetro 25 debido a tanto cansancio acumulado de los días anteriores. De cualquier forma, terminé y me sentí bien.

El problema fue que al día siguiente me tocaron otros 20km. Estaba muy cansado y, más que eso, perdí todas las ganas que tenías de salir a correr. Se volvió algo obligatorio en lugar de algo que disfrutaba. Corrí los 20km que se me hicieron más sencillos de lo que había pensado, pero de cualquier manera terminé bastante cansado.

Otra de mis fotos creativas. Bajando por Ejército Nacional en el kilómetro 12. Todo pintaba bien hasta ese momento.

La semana terminó e iba bien en el ranking del reto. Me encontraba peleando por el segundo lugar con un amigo de mi hermano. El 1er lugar lo tenía él, ya que se inventó un reto personal el cual consistía en correr un medio maratón diario. (Spoiler alert. Ganó el reto).

2da semana del mes: Comencé la semana descansando. Regresé a utilizar mi Polar y mis Tens para recuperarme de las corridas. Estos son métodos que utilizo los cuales me han ayudado mucho anteriormente a recuperarme o a prevenir lesiones.

Principalmente atacando mi periostitis. Mi enemigo número en la vida de corredor.

Todo iba en orden la segunda semana. Me estaba preparando para sumar los kilómetros necesarios durante cada día y para cerrar la semana con otros 50km y llegar a la mitad del reto.

Pero hubo un ligero contratiempo.

Desde hace varios meses había estado buscando un equipo de correr y un coach con la finalidad de entrenarme correctamente para mi próximo Ultra. En las últimas semanas encontré a “Endurance MX”, equipo de atletas guiado por Frank, entrenador oficial de Garmin. Justo un par de semanas antes había quedado de pagarle en la quincena para empezar mi entrenamiento formal en junio. De esta forma igual tenía oportunidad de cumplir con mi reto de los 500km. Al pagar, inmediatamente recibí mi plan personalizado de entrenamiento. Todo se veía excelente, mas evidentemente no empataba con mi reto de correr como loco. Tuve a bien preguntarle si podía terminar ese reto y comenzar en junio. Su respuesta fue tan neutra y acertada que me hizo reevaluar lo que estaba haciendo. Simplemente me hizo recordar que mi objetivo principal como corredor NO es correr 500km en un mes “porque sí”. Mi objetivo principal, por el cual estoy dispuesto a seguir invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo, es terminar mi primer ultra maratón de 100km. Al mencionar esto, pensé: “¿Cuál es el punto de no hacerle caso al coach que, por voluntad propia, estoy pagando para mejorar?”.

Fue así que decidí abandonar el reto de los 500kms.

Debo decir que acepto que fue la mejor decisión, sin embargo, me hubiera gustado intentar terminar el reto. Lo bueno de la situación fue que mi plan de entrenamiento con Frank es mucho más relajado (al menos las primeras semanas). Esto con la finalidad de que él pueda conocerme y conocer cómo reaccionar mi cuerpo al momento de hacer ejercicio. Es por eso que mis sesiones de correr se redujeron a 5km promedio por sesión y a cambiar 3 días a la semana de correr por rutinas de fuerza, las cuales he disfrutado bastante. A final de cuentas, terminé sumando únicamente 250km durante el mes, pero descansé mucho y tuve la oportunidad de recuperar fuerza, ya que hace varios meses no hacía rutinas y sólo corría.


¿ C Ó M O E N T R E N A R ?

Hay una frase muy famosa de Eliud Kipchoge:

“100% of me is nothing compared to 1% of the entire team”

La primera vez que escuché eso fue viendo el documental de “Breaking 2” hace más de un año. A partir de ese momento supe que debía dejar de entrenar sólo y que debía encontrar un equipo y un buen coach para lograr mis metas.

El año pasado entrené solo, basándome en cuanta información lograba recopilar de distintas fuentes. Logré crear buenas bases, e incluso me sentí muy bien preparado durante y al finalizar el Ultra, más no fue suficiente.

Por más que toda la información del mundo esté disponible, es muy complicado entrenar sin un guía. Todos nuestros planes deben de tener pies y cabeza. Si queremos conquistar nuevos retos, debemos por empezar desde cero y hacer las cosas bien.

Correr en Época de Cuarentena Pt.2

Todos los días se han vuelto extremadamente rutinarios y son una prueba constante de paciencia, tanto para nosotros como para las personas con las que convivimos. Mi rutina diaria suele ser la siguiente:

  • Despertar y meditar
  • Desayunar y comenzar a trabajar
  • Trabajar
  • Comer
  • Trabajar
  • Salir a correr o hacer ejercicio en casa
  • Continuar con mis clases de batería
  • Cenar
  • Escribir en mi diario
  • Dormir

Mis días entre semana han tenido mínimas variaciones de esta rutina. A veces veo a mi novia, lo cual ameniza toda la situación. Los fines de semana también ayudan, ya que normalmente suelo ir a correr a la montaña e invierto más tiempo en hacer cosas que me gustan y no en trabajar analizando si va bien o no la venta de detergentes…

Esta semana disfruté mucho correr, ya que cambió un poco mi rutina. Lunes y jueves salí a correr a mí misma ruta de siempre (Tecamachalco/ La Herradura), mientras que martes y miércoles hice rutinas de fuerza en mi casa. El viernes fue un excelente día, ya que me acompañó la persona que más me ha apoyado desde que empecé a correr. Shaarom me dijo que quería salir a correr conmigo, así que salimos juntos con el objetivo de correr 4km. Costaron un poco de trabajo debido a que la ruta no era del todo plana. De cualquier forma, sin importar los cambios de altura o el clima, terminamos de correr juntos. A pesar de que soy un poco intenso cuando se trata de hacer ejercicio y que podría ser un excelente entrenador de gimnasio para estar detrás de cualquier persona gritándole como loco, me dio mucho gusto ver que le echó muchas ganas y que hizo el esfuerzo de salir a correr conmigo. Incluso al terminar accedió a hacer una rutina de abdomen para complementar la corrida. Ídolo.

Ella fue mi primer acompañante de la semana.

Kilómetro 0.5 – Cuando todo seguía siendo color de rosa y salir a correr parecía una gran idea. Esa mentalidad cambió un par de metros adelante.

Mi segundo compañero fue Chipi, quien no corrió conmigo entre semana debido a que se fue a casa de sus papás por la cuarentena (medio ilógico). De cualquier manera, le dije que nos tocaba correr 20km y me sorprendió que no lo dudó ni un segundo y que aceptó ir conmigo a la montaña. Fue divertido porque llevó su GoPro y grabamos varios videos muy buenos. Logramos terminar los 20km después de casi 3 horas. Acabé completo y me gustó que, a pesar de que le costó trabajo, Chipi no se quejó ni una vez y terminó al mismo ritmo que yo. Han sido de los 20km más rápidos (en cuanto a percepción de tiempo) que he corrido, debido a que todo el tiempo platicamos de algo y nos la pasamos bien pensando en tomas para la GoPro.

Cuando crees que llevar una mochila común y corriente con 2 litros de agua y 2 de Gatorade es una buena idea. A la mitad de la ruta se dio cuenta de la tontería que estaba haciendo.
Yo con una toma de la GoPro, Se pasó de muy mala calidad la foto, pero después les paso un link para que vean las grandiosas habilidades de edición de videos de Chipi.

Por último, cerré la semana con broche de oro. Después de varias invitaciones para ir a correr a la montaña, seguidas de un “ni de pedo voy contigo”, mi hermana accedió a acompañarme y correr sus “prácticamente” primeros 10km en trail. No sólo estuve feliz de que quisiera acompañarme, sino que estuve inmensamente emocionado de haberla visto por primera vez en más de un mes debido a la cuarentena (aún así me dolió no poderla abrazar y haber tenido que correr con cierta distancia). De cualquier manera, el hecho de haberla visto y haber platicado con ella hizo que fuera el mejor día de toda la semana.

Intenté llevarla por una ruta tranquila, aunque es difícil no encontrarse con subidas y bajadas en ese lugar. Corrimos a su paso y me gustó ver que, a pesar de que no está acostumbrada a correr en montaña y que probablemente hubiera preferido ir a correr en plano a la calle, terminó la ruta y estuvo con la mejor actitud. Suena ultra homosexual y como a cliché, pero no creo que exista nada mejor que hacer lo que te gusta con la persona indicada.

A diferencia de Chipi que parece boy scout, ella se veía toda pro corriendo en la montaña con su Camelbak, la cual tiene una estampa del maratón de Tokyo porque #NoCualquieraCorreUnMayor

Fue una excelente semana. La terminé con sólo 22 kilómetros pendientes para cerrar mi meta del mes de 200km (los cuales corrí en los siguientes dos días y terminé en 209km). Lo mejor de todo fue la compañía que tuve los últimos 3 días y lo bien que la pasé con cada uno de ellos.


M A N T E N E R S E E N F O R M A

Estos últimos meses han sido complicados para todos, no sólo en lo profesional o por el hecho de que no podemos ver a amigos y familia, sino que incluso nuestras rutinas de entrenamiento se han visto afectadas. Como he comentado anteriormente, mi calendario de carreras cambió en su totalidad y tuve que adaptar todos mis entrenamientos. Este sábado me hubiera tocado competir en los 60k de “Cerro Rojo” y todo el mes de mayo hubiera sido de tappering para prepararme para los 100k de “Travesía en las Sierras”. Evidentemente esas competencias se cancelaron o se pospusieron. Mis picos de entrenamiento pasaron de ser picos a ser valles. Tuve que adaptar largas distancias y muchas sesiones de descanso por sesiones más periódicas y balanceadas de entrenamiento, ya no con la finalidad de estar en mi mejor forma para una competencia, sino sólo para no perder condición física y estar en la mejor forma posible para cuando regrese a prepararme para alguna competencia.

La parte mental también influye mucho. La motivación que te da saber que tienes que entrenar fuerte para una competencia es difícil de igualar. Mi objetivo por el cual salgo a correr cambió. Pasó de ser algo “necesario” y “obligatorio” a ser algo para mantenerme en forma, no volverme loco durante la cuarentena y para hacer algo que disfruto al máximo. Obviamente también tiene sus ventajas y no es tan cansado como cuando tienes carreras, pero la emoción de prepararte para una competencia es algo difícil de igualar.

Adapté mis entrenamientos para mantener 3 días de correr entre semana a pasos más tranquilos y un día en fin de semana para poder hacer mi long run. Adicional, utilizo un juego de ligas, agarraderas para hacer lagartijas y otras para hacer barras para mantenerme fuerte. Procuro seguir dejando un día a la semana de descanso total. Mi nueva meta es mantenerme en forma, ya que descubrí un nuevo equipo de corredores y, posiblemente, a mi futuro coach con quien comenzaría en junio un plan de 24 semanas de entrenamiento para ultra. Me emociona mucho y me motiva a seguir haciendo ejercicio todos los días.

La Mente es Nuestro Mejor Aliado

Toda esta semana tuve un compañero para correr (vivo con él, así que el distanciamiento social se vuelve irrelevante). Chipi, mi roomie y mejor amigo, a causa de aburrimiento total ocasionado por la cuarentena, decidió que sería un buen momento para retomar el ejercicio. Me acompañó a correr en Interlomas y a la montaña el fin de semana. A pesar de que es un flojo y fuma como chimenea, me sorprende que tiene muy buena condición física. Siempre ha sido deportista, pero me llama la atención que, a pesar de no mover un dedo, logra aguantar los kilómetros que se propone. Debo admitir que mis sesiones de entrenamiento de esta semana fueron mucho más amenas gracias a que estuvo conmigo. Lo que más disfruté fue llevarlo a que conociera la montaña de Jilotzingo, ya que es uno de mis lugares favoritos. Corrimos 14km y, aunque al final estaba agotado y deshidratado (estaba crudo), lo hizo excelente.

El Chips. Que parecía más boy scout que corredor.

He corrido 150km lo que va del mes de abril. Aún faltan 10 días para que el mes termine, lo cual me deja con mucho tiempo para cumplir mi meta de correr 200km en el mes. Me he sentido bien y, a pesar de que la mayoría de mis entrenamientos son pesados debido a las subidas de Interlomas, los he disfrutado y me han ayudado a despejarme del estrés de la cuarentena.


M E D I T A C I Ó N

Muchas veces creemos que la fortaleza de nuestro cuerpo lo es todo. Pensamos que si nuestros músculos son fuertes seremos capaces de lograr cualquier cosa, pero la realidad es que nuestra mente juega un papel aún más importante.

La primera vez que escuché el concepto “ultra maratón” captó mi atención inmediatamente y no tardé ni un par de minutos en investigar sobre el tema. Leí varios artículos y vi varios planes de entrenamiento distintos. Me llamó la atención que todos mencionaban algo en común: Un ultra maratón es mental.

Me inscribí a mi primer ultra y comencé a entrenar con aproximadamente 5 meses de anticipación. A lo largo de estos 5 meses incluí cientos de kilómetros en mi plan de entrenamiento. Adicional, agendé 5 masajes deportivos para descarga muscular previos a la competencia. Fui con mi nutrióloga y armé una dieta que se acoplara con mi entrenamiento. Investigué y compré todo el equipo que iba a necesitar para la competencia, desde un camelbak hasta nuevos tenis. Parecía que todo estaba listo y sólo faltaba planear mi entrenamiento mental.

Pensé en cuál sería la mejor manera de entrenar mi mente para correr un ultra, así que decidí hacer distintas cosas. En primer lugar, escuché alrededor de 20 capítulos de un podcast llamado “Science of Ultra”, en el cual aprendí varias cosas técnicas y me llené de nuevos conocimientos. Mi novia me regaló un libro llamado “Ultra Marathon Training”, el cual leí aproximadamente 3 veces. Al igual que el podcast, me sirvió para complementar mi entrenamiento y tener en mente aspectos que no había considerado antes.

Recomiendo este podcast a personas pacientes o a personas que quieren hacer dormir a sus novias/novios en el carro… Funciona a la perfección.
Buen libro con aspectos muy generales de todo lo que hay que considerar para un ultra. Creo que es el único libro al que he regresado más veces de lo que lo hice en mi adolescencia con “Quiubole con…”

Por último, cada que tenía un entrenamiento pesado ponía mi mente a prueba. A fin de cuentas, correr 60km como pico de entrenamiento sigue siendo bastante retador. Todo lo anterior me sirvió para prepararme, aunque creo que no fue suficiente.

El día de la carrera no podía callar mi mente y no dejé de estar preocupado ni un segundo. Recuerdo que en el kilómetro 5 me dio un mini ataque de ansiedad al ver la complejidad de la ruta y pensé “Es imposible que vaya a aguantar 100km de esto”. Desde ahí iba mal. Al llegar al kilómetro 12 pensé “Es imposible que a este paso logre alcanzar los tiempos de corte de cada abastecimiento”. En el kilómetro 30 pensé “Estoy demasiado cansado y aún me faltan 70km”. En el kilómetro 45 fue la primera vez que tuve un pensamiento positivo en el cual pensé “Voy perfecto y no hay manera que no termine esta carrera”. En el 50 pensé “Voy muy apretado de tiempo y no lo voy a lograr”. A partir del kilómetro 65 me alcanzó la noche y fue cuando perdí mentalmente. “No voy a terminar”. Dicho y hecho, llegué al abastecimiento del kilómetro 82 un par de minutos más tarde que el tiempo de corte, por lo cual me descalificaron.

Cerca del kilómetro 7. Desde ahí iba muerto de miedo y con mil cosas en la cabeza.

Debo admitir que me tomó un par de meses superar esta derrota. Meses en los que prácticamente diario soñé con la competencia. Meses en los cuales acordarme de la carrera me generaba ansiedad, en los que sentía una frustración inmensa por no haber logrado mi meta. Llegó un punto en el que estaba mentalmente agotado de pensar en eso. Fue en ese momento cuando se me ocurrió meditar y…

VOILÀ!

En un par de días mi actitud y mi estado emocional mejoraron exponencialmente.

Me he enfrentado a distintas etapas complicadas en mi vida, y curiosamente, siempre las he superado a través de la meditación. Supuse que esta vez no sería muy diferente, y estaba en lo correcto. Decidí continuar meditando, aunque me sintiera bien. No quise esperar a no estar emocionalmente estable para regresar a meditar. Supuse que eso me ayudaría en mi día a día a estar más tranquilo y reforzar esa parte mental tan importante.

Regresé a utilizar mi aplicación de meditación favorita llamada “Insight Timer”. Esta vez incluso decidí pagar una suscripción para tener acceso a distintos cursos. Llevo un par de meses siendo constante, meditando en las mañanas o en las noches, aprendiendo y desarrollando paciencia y estabilidad.

La meditación sirve para cientos de cosas. Para empezar, nos relaja y nos aísla durante unos minutos del mundo tan agitado en el que vivimos. Nos permite encontrar un lugar donde no hay ruído en nuestro interior, sólo estamos nosotros y es lo único que importa. Nos enseña a ser más agradecidos, a recordar lo que tenemos y a no darlo por hecho. Nos enseña a vivir en el presenta y a dejar de preocuparnos por el pasado o por el futuro. Nos enseña a respirar de manera consciente para controlar lo que el resto de nuestro cuerpo está sintiendo. Si pensamos en esta práctica y en correr, veríamos que se relacionan inmensamente. Debemos correr relajados y disfrutar lo que estamos haciendo. Debemos aprender a convivir con nuestra propia mente, con la que llegamos a batallar en los últimos kilómetros de cualquier competencia o con la que tenemos miles de conversaciones durante una carrera. Debemos recordar lo afortunados que somos de estar lo suficientemente saludables para poder llevar a cabo actividad física. No todas las personas son tan afortunadas de tener la capacidad de salir a correr en cualquier momento que se les antoje. Debemos concentrarnos en lo que estamos sintiendo minuto a minuto y dejar de preocuparnos por los kilómetros que faltan. Debemos aprender a respirar de manera adecuada, lo cual a su vez nos ayuda a regular nuestra frecuencia cardiaca y a sentirnos bien durante más tiempo.

Meditar es una de las muchas técnicas que existen para ser más conscientes de nuestra mente y poder disfrutar al máximo nuestras actividades cotidianas. Es la práctica que más me ha servido para estar tranquilo y en paz.

Correr es “Rocket Science”

Me gustaría creer que correr es tan sencillo como despertarte cierto número de días a la semana, salir a correr los kilómetros que te tocan y que, sólo por cumplir con esto, estarías listo para cualquier competencia. Cumplir con tu entrenamiento al pie de la letra es bastante complicado, ya que debes de sacrificar tiempo para entrenar, debes madrugar y debes ser constante. Lo interesante es que, en los últimos meses, me he dado cuenta que cumplir con los kilómetros no es ni una cuarta parte de lo que se necesita para estar preparado para una competencia. Cada que pienso en todo lo que involucra, lo comparo con “rocket science”.

Para empezar, se debe de armar un plan estructurado de entrenamiento el cual se acople a la situación física en la que te encuentras. Debemos adaptar los tiempos de entrenamiento y competencias a nuestras capacidades y metas alcanzables, y no adaptarnos nosotros a un plan sólo por querer correr una competencia en una fecha específica. En fin, intentaré hablar de todo lo que se debe de hacer para prepararse para una competencia (seguramente me faltará hablar de varias cosas y mencionar varios puntos, lo cual ayuda a que mi comparación entre correr y “rocket science” sea aún más acertada).

PREPARACIÓN FÍSICA: Esta es la parte en la que la gran mayoría de las personas se enfoca. Lo más lógico para nosotros es prepararnos para aguantar cualquier competencia o cualquier distancia. Si queremos correr un maratón, debemos de correr los kilómetros necesarios para asegurarnos que nuestros músculos y nuestra condición física sea suficiente para aguantar esa distancia en un tiempo deseado. Para ello, es necesario sumar cierta cantidad de kilómetros cada semana. Debe haber distintos entrenamientos (yo divido fuerza, tempo, intervalos de velocidad, inclinación, entrenamiento cruzado, distancia y descanso para cada día de la semana). Cumplir con cada uno de estos entrenamientos es complicado, ya que cada uno tiene su grado de dificultad y, conforme te acercas a una competencia, es necesario incrementar la intensidad o la distancia con la finalidad de prepararte mejor. Cumplir con estos entrenamientos llega a ser agotador y muchas veces hay que saber escuchar a nuestro cuerpo y ser flexible para prevenir lesiones o evitar entrenar de más.

PREPARACIÓN MENTAL: Hay una frase que me gusta mucho, la cual dice “Tu cuerpo llega hasta donde tu mente quiere”. Preparar la mente es el factor más importante para cualquier competencia o entrenamiento. Puede que nuestros músculos no aguanten más, puede que estemos completamente deshidratados y agotados, pero si nuestra mente sigue, nuestro cuerpo sigue. Esto lo comprendí durante mi primer intento de terminar un ultra. Leí varias veces que una carrera de esa distancia es más mental que física, y tenían razón. Hay varias formas de entrenar la mente (meditando, cumpliendo con los entrenamientos de cada semana, no rindiéndose, enfocándose en el momento presente y no en los kilómetros que faltan, etc). Es de los aspectos que más diciplina requieren.

NUTRICIÓN: Hasta hace muy poco tiempo entendí la importancia de la nutrición al correr. Puede que hayamos entrenado sin fallar ni un sólo día, pero si no comemos bien y no nos hidratamos, no tendremos la energía suficiente para acabar una carrera. Hay dos cosas a las que el cuerpo no se acostumbra: a no dormir y a no comer. Debemos realizar carga de carbohidratos de manera correcta para cualquier entrenamiento o competencia. De igual forma, tomar agua y electrolitos es elemental. La deshidratación en una carrera es de las cosas que peor te puede hacer sentir. Mi recomendación es ingerir los carbohidratos necesarios una semana antes de una competencia (arroz, papa, cereal) e hidratarse correctamente (2 litros de agua, 1 Electrolit y 1 Gatorade al día). Eso es lo que me ha funcionado a mi.

DESCANSO: Muchos de nosotros nos atascamos y sólo pensamos en la parte de entrenar y llevar nuestro cuerpo al límite, pero la parte más importante es cuando dejamos a nuestro cuerpo recuperarse. Durante las horas de entrenamiento ponemos a prueba nuestros músculos y nuestra condición física, pero es durante el descanso cuando nuestro cuerpo se prepara y se recupera. Como mencioné antes, nuestro cuerpo nunca se acostumbrará a no dormir, por lo que debemos descansar el tiempo necesario para recuperar toda la energía perdida. Alguna vez leí que dormir es nuestro súper poder, y era bastante cierto. Mi recomendación es que, al menos una semana antes de una competencía, procuren irse a dormir 1 hora antes de su hora habitula. De esta forma, en una semana habrán sumado 7 horas más de sueño, lo cual es equivalente a una noche más de descanso.

RECUPERACIÓN: Adicional a dormir y tomarte ciertos días de descanso, es muy importante cuidar tus músculos de otra forma. Después de correr es importante estirar, es bueno utilizar rodillos de espuma para darnos masaje, utilizar compresas de hielo para desinflamar las zonas afectadas, tomar masajes deportivos previos a las competencias, entre otras cosas. Esto ayuda a que nos recuperemos y nuestros músculos estén al 100 para una competencia.

Creo que los 5 puntos previamente mencionados son los más importantes al momento de entrenar, mas no quiere decir que sean las únicas cosas a tener en consideración. Debemos de entrenar para el tipo de clima y terreno en el que vamos a competir, debemos de pensar en la nutrición e hidratación durante las carreras, debemos planear el ritmo que llevaremos en cada punto de la competencia para no agotar nuestra energía, debemos llevar ropa cómoda y contar con todo el equipo necesario.

Y lo peor de todo es que aún falta lo más difícil… la competencia.

Puede que, durante nuestro entrenamiento hayamos hecho todo al pie de la letra y llegemos perfectamente bien preparados a nuestra competencia, pero de cualquier manera, nada garantiza que vamos a lograr el tiempo que nos propusimos o que vamos a terminar como lo planeamos. Aún falta la última prueba, el examen final, el cual es más difícil que cualquier cosa que hayamos hecho durante el entrenamiento.

Estas son sólo unas cuantas cosas más que se me ocurren por ahora. Planear y cumplir con todo es increíblemente complicado, es por eso que comparo correr con “rocket science”.


Estas últimas semanas he procurado salir a correr lo más seguido posible, al igual que realizar distintos ejercicios de fuerza en casa. Aunque mi entrenamiento cambió (el mes de abril iba a ser mi mes con el pico de entrenamiento para los 100k de “Travesía en las Sierras”) estoy al menos procurando cumplir con mi meta de entrenamiento del mes, el cual es sumar mínimo 200k a lo largo de abril. El sábado pasado corrí 21k en la calle, cosa que no hacía hace mucho tiempo por estar yendo a entrenar a la montaña. Fueron pesados, ya que corro por Interlomas, Tecamachalco y La Herradura, lugares llenos de subidas. Estas me sirven para entrenar, pero hacen que mis entrenamientos sean un poco más complicados y mi ritmo disminuya bastante.

Dando la vuelta por las calles de Tecamachalco. Kilómetro 13.

Me cuesta trabajo saber que no hay competencias próximas para las cuales me tenga que preparar, pero intento ver el lado bueno de esto. Puedo descansar y aprovechar este tiempo para afinar detalles en mis planes de entrenamiento o modificar cosas. Esperemos que pronto se reanuden las carreras y al menos lleguemos a correr el medio maratón y el completo de la CDMX.

Correr en Época de Cuarentena

Todo empezó hace un par de meses, cuando las noticias que veíamos parecían ser problema de otras partes del mundo. Cada día que pasa, esos problemas se vuelven parte de nuestra vida diaria, modificando todo tipo de planes y costumbres.

Nunca había tenido un plan para iniciar un año. Normalmente, cada año nuevo generamos propósitos y metas que queremos cumplir. Muchos de esos propósitos se logran y muchos otros sólo se quedan representados en uvas. Este 2020, adicional a una lista que incluía aprenden a tocar un instrumento, no tener deudas y sacar adelante un negocio personal, decidí estructurar un plan maestro para concretar el más grande de mis propósitos: Terminar un ultra maratón de 100k.

Este plan malévolo incluía varias carreras en el año, las cuales me servían de entrenamiento para lograr esa meta.

El plan incluye 3 maratones, 2 ultras de 50 y 60k, un par de carreras en trail y 2 intentos para terminar los 100k. Además de las 6 carrera de la copa Adidas 2020. Año prometedor.

Enero comenzó como un mes tranquilo. Me sirvió para recuperarme del primero intento de los 100k. Empecé a sumar kilómetros semana con semana y prepararme para el primer maratón del año: “Desafío en las Nubes” el 22 de febrero en Xicotepec, Puebla. Entrené bastante bien para esa competencia. Shaarom (mi novia) me acompañó en ese viaje y fue el mejor apoyo que pude haber tenido. Incluso encontró la manera de llegar en combi al abastecimiento del kilómetro 28 y esperó ahí por más de una hora para verme. Después regresó a la meta para verme llegar unas cuantas horas después.

Nos tomaron la foto más cool y cursi del mundo.

Terminé la carrera en 7hrs 38mins, sólo media hora arriba de mi tiempo esperado. No estuvo nada mal para la ruta tan complicada y para el clima que hubo, lleno de lluvia y neblina. Terminé sin ningún problema y estaba muy contento con ese resultado.

Continué entrenando como debía, comprando las inscripciones a las carreras y pagando todos los airbnb. Todo continuó conforme al plan hasta casi mediados de marzo, cuando la situación en México, así como en muchos otros países, se complicó por el COVID-19. Comencé a notar que distintas actividades y eventos sociales se cancelaban en distintas partes, incluso nos pidieron que comenzáramos a hacer home office como medida preventiva. A estas alturas sabíamos que algo complicado se acercaba, pero creo que nadie estaba preparado para ello.

En mi mente ingenua, creía que mis carreras no se cancelarían. Esperaba con mucha emoción ir a Chignahuapan y mejorar mi tiempo de “Desafío en las Nubes”. Un par de semanas antes de la competencia anunciaron que esta se movería de fecha, al igual que la carrera de 6k de la copa Adidas. Debo confesar que al principio me frustré bastante. ¿Qué posibilidad había que la primera vez que hacía un plan de carreras se iba a ver afectado por una pandemia mundial? De cualquier manera, no quise que eso detuviera mis entrenamientos y decidí correr esos 42km en la montaña de Jilotzingo (cerca de Zona Esmeralda en donde he ido a entrenar todos los fines de semana debido a su dificultad).

Fotos tomadas en los abastecimientos (mi coche) del kilómetro 20 y 38. Con varias horas de diferencia y mucha deshidratación y cansancio.

En la semana corrí un par de veces. Investigué en varios medios si aún es pertinente salir a correr y, al parecer, mientras no salga a correr con más personas y no haya tanta gente en la calle, no debería de haber problema.

Hoy regresé a correr en la montaña. Únicamente corrí 10km porque aún estaba bastante cansado por la semana pasada, adicional a que no me preparé lo suficiente en la semana y no tomé mucha agua ni comí tantos carbohidratos.

Entrenamiento bastante tranquilo.

Mientras corría esos últimos 10 kilómetros me puse a pensar en todos los cambios de planes que ha habido, en que todas mis carreras se iban a cancelar o a posponer, en que es cuestión de días o semanas para que la situación se complique lo suficiente como para que tampoco podamos salir a correr, y llegué a un par de conclusiones.

  1. Hay planes más importantes a los míos que se cancelaron: Me sentía mal porque varias de las carreras que quería hacer se cancelaron, pero en realidad hay gente que tenía planes más importantes que también se cancelaron. Mi hermano calificó al maratón de Boston y, por primera vez en 124 años, se tuvo que recorrer la fecha en la que se realizará (eso es mil veces más frustrante). Incluso mi hermana, la cual tiene su boda pensada para noviembre, está evaluando si será posible que se haga en esa fecha.
  2. Todos los planes son adaptables: Esta es de las cosas que más trabajo me cuesta comprender. Cuando diseñamos un plan, seguirlo al pie de la letra se vuelva una prioridad. El problema es que ese plan nunca contempla lesiones, enfermedades, accidentes, contra tiempos, ni mucho menos pandemias mundiales o apocalipsis zombie. Todos los planes, ya sean de entrenamiento o en la vida, deben de tener cierta flexibilidad y debemos saber adaptarnos a ellos. En mi caso, se movieron carreras de fecha. Es momento de adaptar distancias, cambiar corridas por entrenamientos en casa, hacer más ejercicios de fuerza, etc.
  3. Correr no es la prioridad: Mientras aún pudiera salir a correr, todo estaba bien. Incluso si escuchaba que no era la mejor idea, seguía creyendo que debía hacerlo. Me puse a analizarlo (y que triste que no llegué a esta conclusión desde el primer segundo) pero nuestra salud y la de los demás el inmensamente más importante que cualquier meta personal o cualquier desembolso monetario. Si el no salir a correr significa procurar mi salud y la de las personas que quiero, entonces no debería tener ningún problema con quedarme en casa. Ya habrá momento de seguir volviéndonos locos todas las semanas y entrenando para cualquier tipo de competencia. Por mientras, es momento de cuidarnos.

S U F R I M I E N T O

Cuando corremos, nuestro mayor miedo es llegar a ese punto en el que nuestro cuerpo se va a dejar de sentir cómodo. No queremos seguir adelante porque nos empieza a doler la rodilla, nos cansamos, nos da flojera, nos desesperamos, nos da sed y en lo único que pensamos es en el momento en el que todo eso termine y podamos regresar a nuestras casas para volvernos a sentir bien y volver a estar cómodos.

¿Por qué corremos “X” distancia? Si quiero decir que terminé una carrera de 21 kilómetros es porque estoy consciente en todo lo que conlleva. No puedo decir que quiero terminar un maratón sin pasar por cada uno de esos kilómetros y vivirlos segundo a segundo. Es muy similar a una frase que escuché en un podcast llamado “Science of Ultra”:

Al correr en la montaña, aprecia la vista del kilómetro 50, porque sólo las personas que corren 50 kilómetros la pueden ver”. -Shawn Bearden

La próxima vez que estés en el kilómetro 10, 20 o 30, recuerda que lo que sientes sólo lo sienten las personas que llegan tan lejos. Ahora, el hecho de que exista dolor y no estemos cómodos no significa que tengamos que sufrir. El sufrimiento es simplemente nuestro deseo por querer cambiar de un estado a otro. En los últimos kilómetros de una carrera sufrimos porque no podemos esperar más para que llegue el momento en el que dejemos de sentir ese dolor y ese cansancio al llegar a la meta. ¿Qué pasa si cambiamos esa mentalidad? Una recomendación es no pensar y no desear ese cambio de estado en el cual nos encontramos. Si en un maratón pienso “Estoy agotado y apenas voy en el kilómetro 30”, apuesto a que te la pasarías muy mal esos últimos 12 kilómetros, esperando a que terminen con la finalidad de dejar de sentir dolor. Eso es sufrimiento. Sería muy distinto pensar “Estoy agotado en el kilómetro 30 pero está bien, sólo las personas que corren 30 kilómetros sienten esto”. Aceptar lo que estamos sintiendo y vivirlo segundo a segundo nos ayudaría a no sufrir, ya que no estaríamos con ese constante deseo de cambiar algo que está pasando. Es distinto sentir dolor a sufrir.

¿Cómo Empezar un Blog de Correr?

Creo que me podría quedar mucho tiempo pensando en cómo empezar este blog. Pensaría en cuáles serían los mejores temas o cuál sería la mejor forma de empezar. Para este blog seguiré la misma regla que tengo al escribir en mi diario físico, la cual es: “Escribe todo lo que venga a tu mente”.

Este blog lo empiezo con la idea de tener un diario de mis entrenamientos y carreras. He leído múltiples veces que trae distintos beneficios tener un diario en el cual lleves un historial de los entrenamientos. De esta forma puedes tener más control y seguimiento de los aprendizajes de cada sesión o cada competencia. Además, considero que en el poco tiempo que llevo entrenando he aprendido cosas que han hecho que mejore mi desempeño poco a poco. Estos aprendizajes han salido de entrenamientos, libros, podcasts, meditaciones y demás, los cuales me hacen reflexionar y me hacen ver las cosas con otro punto de vista.

En este blog iré manteniendo seguimiento de mis entrenamientos, compartiré mis conocimientos y hablaré de distintas ideas que, a mi parecer, hacen que cada día mejore un poco.

Para empezar, hablaré de mí y de mi situación actual.


Tengo 25 años y empecé a correr en forma hace aproximadamente 2 o 3 años. Comencé corriendo como complemento al gimnasio, únicamente para cumplir con la parte de cardio. Le encontré el encanto a correr y en enero de 2016 decidí, junto con mi primo, entrenar para nuestro primer medio maratón. Sin pensarlo dos veces, nos inscribimos al “Rock & Roll Half Marathon” de la Ciudad de México. Entrenamos juntos durante 4 meses y los dos logramos terminar en 1hr 48mins. Recuerdo que al día siguiente no me podía mover (esto probablemente debido no sólo a 21 kilómetros, sino también a un mosh pit en el after concert de Molotov).

No fue hasta finales del 2017 que mi hermano me convenció de entrenar para mi primer maratón. Él estaba intentando calificar para el maratón de Boston y tenía pensado correr el “BMO Vancouver Marathon” en mayo del 2018. Me inscribí junto con él. Mi hermana también se unió al plan y nos acompañó. Ella corrió su primer medio maratón ese día y creo que, además de la competencia, fue un excelente viaje. No cumplí mi tiempo esperado (3:50), ya que terminé en 4hrs 03mins. De cualquier manera, terminé bastante satisfecho.

La cara de sufrimiento del kilómetro 42.

Después de este momento, no dejé de entrenar. Me inscribí a otro maratón a finales de 2018. Corrí el “California International Marathon”, sólo para subirle 2 minutos a mi tiempo anterior y terminar casi muerto por deshidratación.

Gran foto, ¿no?

Durante el 2019 seguí entrenando, teniendo en mente hacer mejores tiempos en un maratón. Esto fue hasta que durante una junta en el trabajo escuché a una niña hablar acerca de un ultra maratón (nunca antes había escuchado eso). Ella acababa de correr su primer ultra en Monterrey. No pasaron ni 5 minutos después de que salí de esa junta y ya estaba investigando sobre el tema. ¿Cómo demonios era posible correr más allá de un maratón? Instantaneamente llamó mi atención y quise intentarlo. Toda la segunda mitad del 2019 la dediqué a entrenar para mi primer ultra (Sky Run Valle de Bravo). Esto después de haber corrido el maratón de la Ciudad de México y hacer un ESPANTOSO tiempo de 4hrs 58mins por deshidratación extrema, fatiga, falta de entrenamiento, entre otros.

No se ve, pero me la estaba pasando realmente mal. Los que no me crean le pueden preguntar a mi novia. Ella tomó la foto.

La segunda mitad del 2019 entrené como nunca para correr mi primer ultra. 100 kilómetros parecían un excelente reto. Corrí en Valle de Bravo, sólo para que me cortaran en el kilómetro 80 por llegar 3 minutos tarde al abastecimiento (16 horas después). No acabar fue el peor trauma de mi vida, pero al mismo tiempo, de las mejores enseñanzas que he tenido.

Kilómetro 23. Cuando aún tenía brillo en mis ojos.

Hoy por hoy, mi meta más grande sigue siendo terminar esos 100 kilómetros. He estado entrenando mucho en montaña y preparándome física y mentalmente.


M O T I V A C I Ó N

Para terminar con mi primera publicación en este blog, quiero hablar de la motivación.

La motivación es lo que nos hace salir en las mañanas a correr sin importar el frío que haga o lo cansados que estemos. Es lo que nos hace querer seguir adelante cuando los kilómetros se vuelven cada vez más complicados. Sin la motivación, lo que hacemos no nos dejaría con tan buen sabor de boca.

Existen varios tipos de motivación, pero me gustaría dividirlo en dos: Intrínseca y extrínseca.

La motivación intrínseca es lo que nos hace querer salir a correr y nos da satisfacción personal. Son las ganas personales que tenemos de mejorar, de vernos crecer y de lograr metas que consideramos lo suficientemente complicadas como para internar conquistarlas. La motivación extrínseca, por otro lado, involucra a todo lo ajeno a nosotros. Involucra a nuestra familia, amigos, pareja o equipo de correr los cuales nos ayudan a querer seguir adelante. Ambos tipos de motivación son válidos y nos ayudan a querer crecer como deportistas.

En lo personal, mi motivación intrínseca es el conquistar metas que, en algún momento, han sonado imposibles. Cada que pienso en todo lo que conlleva el poder terminar 100 kilómetros parece abrumador y casi imposible. El saber que puedo vencer ese reto me motiva para entrenar y acumular todos los kilómetros necesarios durante cada mes. Por otro lado, mi motivación extrínseca es mi familia y mi novia. Recuerdo que durante la carrera de Valle de Bravo, lo único que pensaba era que quería llegar a la meta para verlos a ellos. Pensaba en llegar a la meta y escuchar a mi hermana gritarme y que mi novia me abrazara (de hecho ese pensamiento está presente en casi todos mis entrenamientos). Sin duda, todos tenemos distintas cosas las cuales nos dan energía y motivación para salir y querer ser mejores. Lo único que tenemos que hacer es identificar esos facotres y nunca perderlos de vista.

¿Cúal es tu motivación para salir a correr?

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